CHULETAS DE PAVO ADOBÁS

¿Habéis oído alguna vez eso de chuletas de pavo?. Yo en mi vida. En realidad estoy acostumbrada a los cortes “clásicos” de las carnes y poco más.

Pero el otro día no sé qué tuve que hacer, que me fui al carrefú y en eso que, por curiosidad, me pongo a mirar las carnes, porque la verdad es que en el super de mi barrio cada vez están más limitados en todos los productos y quería ver qué otras carnes hay para tiempos de crisis. Porque para solomillos, como que no. Y menos para mí que, si pudiera, prescindiría de cualquier tipo de carne.

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Pero a lo que iba, mirando las carnes envasadas, oye, que veo unas bandejas con una carne con una pinta estupenda y que ponía “chuletas de pavo” y además a un precio muy asequible. Así que me hice con una para probar. Estas que compré venian “adobadas”, pero no me fío mucho de estos procedimientos, así que como explico más abajo, las volví a adobar por mi cuenta.

Yo, del pavo, sólo sé dos recetas que, por cierto y no es por echarme flores, me salen de miedo. Una es la del clásico pavo entero deshuesado y relleno de Navidad, con su salsita de cava y uvas y el puré de manzana,  y la pechuga rellena, que es muy lucida y fácil de hacer. Y eso es todo.

En fin, una vez en mi cocina, la bandeja de pechugas de pavo y yo estuvimos un rato mirándonos la una a la otra a ver qué hacíamos, y servidora que es limitada de recursos, pero con unos pocos de digno me dije, ¡ea!, estas van a ir aliñás, porque el pavo, sabroso-sabroso no es que sea.


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Así que me cogí me hice con varios ajos que corté bien cortaditos, perejil fresco, cebolla granulada de bote, pimienta blanca (las especies de Carmencita están muy bien), un poco de aceite (el que se necesite para ligar todo bien, pero sin pasarse), ½ copita de vino blanco y el zumo de un limón. Lo mezclé todo muy bien y fuí poniendo en una fuente honda de cristal una capa de chuletas, encima unas cucharadas de adobo y así hasta que se acabó la carne.

Tapé todo con papel film y al frigorífico.


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Al día siguiente calenté un poco de aceite en una sartén y doré las chuletas junto con las dos mitades de limón. Una vez que la carne adquirió un bonito color, añadí el líquido que había en la fuente, añadí un poco más de vino blanco, las salé con cuidado y dejé que se hicieran por dentro, a fuego muy lento, unos diez minutos. Si veis que la salsa se consume demasiado se puede añadir más vino blanco poco a poco.

Al mismo tiempo, cocí pasta de colorines (por aquello del color), la escurrí bien y la pose en otra fuente honda con un poco de mantequilla.

Servir bien calientes con la salsita por encima y si sobra, en una salsera para añadir más si apetece.

¿El resultado?. Buenísimo, baratísimo y bien sano porque como bien sabéis (o deberíais saber), la carne de pavo es de las más sanas que existen hoy por hoy.

Por supuesto admite congelación.


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La próxima semana iré al carrefú otra vez, me traeré varias bandejas de pechugas de pavo, las congelaré y me servirán para una comida de mucha gente, puesto que se hacen en un momento.

Necesitamos:

1 bandeja de pechugas de pavo. Suelen venir unas seis, las suficientes para dos personas. Si sois más a comer, aumentar las cantidades en consonancia.

Varios ajos bien cortaditos

Perejil fresco, sal, pimienta blanca, cebolla granulada, aceite de oliva, vino blanco

Pasta de colorines al gusto.