LA ALTA COCINA: MITO O ESTUPIDEZ?

O ambas cosas, diría yo,
o el bizcocho de de la bisabuela


{mosimage}Estos dias está de moda hablar de la “guerra” entre los cocineros españoles a cuenta de que uno de ellos, Santi Santamaría, 6 estrellas Michelín, ha acusado a parte de sus colegas de hacer unos platos “que ni ellos mismos comerían”, además de otras más grave como la de usar productos no beneficiosos para el organismo humano.

 

El artículo de El País de 25 de mayo ponen un ejemplo que a mi me parece incuestionable: René Magritte pintó un día una pipa y a continuación escribió debajo: “Esto no es una pipa”. Los grandes cocineros españoles han alcanzado prestigio internacional aplicando la misma receta. Colocando un plato frente al estupefacto comensal para decirle: esto no es una tortilla. Podía ser una tortilla desestructurada, con el huevo, la patata y la cebolla cocinados por separado, convertidos en espuma, gelatina o caramelo; podía ser un concepto, un juego o una genialidad… Pero no era sólo una tortilla. Aunque también en el artículo se buscan las opiniones de quién está a favor de esta “alta” cocina,  apelando a la inteligencia (¿¿), la emoción, el pálpito del corazón… Vamos, que si no eres inteligente, ni te emocionas con una croqueta líquida, ni te da una arritmia es que no sabes comer. Ozú.

 

 

{mosimage}A mi me parece todo esto una estupidez impresionante, amén de un mercantilismo que no acabo de ver. ¿Realmente a la gente que hace cola en el restaurante de Ferrá, y de otros, le gusta lo que come?, ¿Cuántos son los que pueden pagar una cocina de este tipo?, ¿dónde esta la frontera entre un  gourmet y un snob?, ¿no es todo esto un  invento muy bien rentabilizado?.

 

 

 

 

 

{mosimage}Dicho esto, y porque la conozco, me declaro enemiga acérrima de una cocina que  deconstruye, esferifica, liofiliza, gelatiniza, nitrogena y almidona. Entre la cocina básica y la “alta” cocina hay un mundo. Yo me quedo con la primera y, por qué no, con su punto de sofisticación, pero ni hablar de laboratorio, sifones ni palomitas de tomate y aceite. Ni de necesitar ser química, física nuclear o decoradora de interiores para hacer una buena cocina.Lástima, estaré anticuá.

 

 

 

 

 

Por eso, anoche hice un bizcocho de los de siempre, con alguna variación, para que no digan y que pondría los pelos de punta a los ferrá y ariolas de este mundo, pero que está buenísimo es barato y bueno para la salud porque los ingredientes son todos naturales. Es más, para que no digan usé la thermomix.  


{mosimage} Ingredientes:

 

3 huevos

1 yogurt de limón

1 medida de yogurt, de aceite de oliva

2 medidas de yogurt, de azúcar

3 medidas de yogurt, de harina

1 medida de yogurt, de nata líquida

1 sobre de levadura Royal

Una pizca de sal

El zumo y la ralladura de una naranja grande

1 chorrito de cuantró 

 

Se baten bien los huevos con el azúcar. Cuando estén blanqueados se van añadiendo el resto de los ingredientes (la nata al final) y se mezcla todo muy bien.

 

Se vierte en un molde con mantequilla y harina y se lleve al horno. Estará listo en unos 35/40 minutos. Se deja templar un poco y se desmolda en rejilla.