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ROLLOS DE CARNE A LA PIMIENTA VERDE |
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Lo bueno (o malo) que tiene el llevar cocinando siglos y siglos es que una se inventa las recetas que es un primor. Y como llevo días tratando de vaciar frigo, nevera y despensa pues me inventé esta recetita que ha resultado resultona. Valga la redundancia.

Necesitamos:
2 ó 3 filetes de ternera por persona
1 frasco de pimienta verde fresca
1 cajita de trocitos de bacon o jamón serrano
1 sobre de pechuga de pavo fileteada
2 cebollas grandes
varias hojas de laurel
aceite, sal, pimienta
1 limón
pan rallado

Cortar la cebolla en medios aros y pochar en aceite hasta que esté blandita.
Salpimentar cada filete y rellenarlo con una lámina de pavo, varios trocitos de bacon/jamón y 2 ó 3 granos de pimienta verde.
Cerrar con un palillo y rebozarlos bien con el pan rallado.

Ir friendo cada rollo, justo para que cojan color y se van poniendo en un escurridor para que suelten todo el aceite.

Una vez fritos todos los rollitos poner en una cazuela junto con la cebolla pochada y escurrida, el limón en trozos, una pastilla de caldo de carne, el laurel, 1/2 vaso de vino blanco y 1 de agua. Cocer hasta que la carne esté blanda.

Aparte cocer, con agua y sal, unas patatitas pequeñas con su piel. Cuando estén hechas, añadir a la carne. Hervir unos 5 minutos todo junto.
Servir con una ensalada verde.
Admite congelación |
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Aunque no lo parezca, porque las fotos han salido fatal, esta es una de las mejores quiches que he comido. Es una receta muy completa porque, al llevar carne, con una simple ensalada ya tenemos un plato único.

Como casi siempre que puedo, he hecho todo el salteado el día anterior y guardado en el frigo cubierto de papel film.
Al día siguiente, horneé el hojaldre, hice la crema con los huevos, nata y queso, y al horno.
Necesitamos:
1 solomillo de cerdo de unos 300/350 grs.
3 huevos
1 paquete de masa brisa
120 grs. de queso tipo philadelfia
200 grs. de nata líquida
1 ajo
1 calabacín grandecito o dos medianos
1 cebolla grandecita
2 zanahorias
Sal, pimienta blanca, aceite de oliva
Molde de unos 26 cms. y 5 cms. de fondo, más o menos
Preparación:
Cortar finamente la cebolla y el ajo y pocharlos en el aceite.
Lavar y raspar las zanahorias y cortarlas en trocitos. Lavar el calabacín y cortarlo en tiras, sin quitarle la piel.
Cuando la cebolla esté la cebolla medio hecha, añadir las zanahorias y el calabacín. Salpimentar. Y que todo se haga muy lentamente.
Una vez que esté todo hecho poner el sofrito en un colador para que suelte todo el aceite.

Limpiamos bien el solomillo de grasa e hilillos que tenga y lo cortamos en tiras no muy finas ni grandes, como de 3 ó 4 cms. y lo salteamos en una sartén con muy poquito aceite hasta que esté medio hecho. Salpimentar y poner también en un colador para que suelte todo el aceite o agüilla que pueda tener.
Forrar un molde con la pasta brisa. Si sobresale la pasta, enrollarla sobre sí misma. Se deja el papel que lleva y recortando lo que sobresale del molde. Pinchar varias veces con un tenedor y cubrirlo todo con papel albal, apretando bien sobre el molde. Hornear hasta que la pasta quede dorada.
Dejar el horno encendido a 180º.
En un bol mezclar verduras y carne.
Batir bien los huevos con la nata y el queso hasta obtener una crema fina. Echar esta crema sobre la mezcla de verduras/carne y remover bien. Verter todo sobre la pasta brisa, una vez quitado el papel de aluminio y hornear unos 45 minutos.
Comprobar que la quiche está hecha pinchando con una aguja y que esta salga limpia.
Servir templada con una ensalada verde
Admite congelación. |
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ROLLOS DE POLLO ENCEBOLLADOS AL VINO BLANCO |
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¡La imaginación al poder!. Cuando estoy sola mi comida es sobradamente sobria: una bolsa de lechuga variada con una lata de atún.
Cuando ya somos más y no tengo ganas de mirar revistas o libros de cocina para hacer algo novedoso, lo que miro es el frigorífico y con lo que haya, así me apaño.
Así que lo importante es tener carnes, pescado o verduras congeladas y, desde luego, cebollas, ajos y especies. Con eso, se puede hacer cualquier cosa.
Repetiré una vez mas, si hay niños, que no hay problema en usar vinos o licores en las recetas: el alcohol se evapora y queda el sabor, así que no perjudica utilizarlos.
Necesitamos para 4 personas:
4 pechugas enteras de pollo de corral
8 lonchas de bacon
4 lonchas de jamón york
4 cebollas blancas dulces grandecitas
Varios dientes de ajo
4 zanahorias
2 ó hojas de laurel
1 pastilla de caldo
Aceite, perejil, pimienta blanca
½ cucharadita de pimentón dulce
2 vasos, de los de agua, de vino blanco
Procedimiento:
Se trocean las cebollas en medios aros finos. Se limpian y raspan las zanahorias y se cortan en trozos medianos. Los dientes de ajo se lavan bien y se usan con la piel, haciendo un corte pequeñito en cada uno. La piel se acaba desprendiendo y se puede retirar al final. No problem.
Se pone todo a pochar en aceite muy suavemente, en una sartén honda, con las hojas de laurel.
Mientras, abrimos las pechugas y en cada una ponemos dos lonchas de bacon y otra de jamón de York. Se enrollan bien y se cierran con palillos, hilo de cocina o mejor con malla si tenéis. Y si no tenéis mallas, ya podéis ir comprándolas: son super útiles para las carnes rellenas.
Se añaden las 4 pechugas rellenas al pochado de cebolla y zanahorias y se añade el perejil, la pastilla de caldo, la pimienta, el pimentón dulce y el vino blanco.
Se deja cocer todo muy lentamente hasta que esté hecho.
Si vemos que se queda con poco caldo, añadimos algo de agua, pero el guiso tiene que queda caldoso pero no demasiado.
Se pueden servir los rollos de pechuga enteros o cortados en rodajitas. Como "guarnición", la cebolla y zanahoria.
Acompañar de arroz blanco, puré de patata (¡siempre de sobre¡) o ensalada variada y ya tenemos un plato único y barato.
Obviamente, se puede hacer el día anterior y también admite congelación. |
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Esta tarta es salada, tipo quiche y también ha sido un descubrimiento (estoy últimamente que me salgo .))).
La receta, cogida de una revista de un centro comercial que me callo porque no quiero dar publicidad gratis, dice que los ingredientes son para 4 personas.
Una vez hecha, yo diría que para 8 personas, con unas raciones normales y acompañando de alguna ensalada verde, sería un plato único. También se puede servir como aperitivo, porque tiene un corte fácil y colorido, para una merendola o para la cena.

He comprobado, también, que una vez preparada, pero no hecha y sin la pincelada de huevo, se puede congelar.
Al momento de hacerla, se pincela con el huevo y al horno tal cual.

Necesitamos:
2 cebollas blancas (de las dulces)
100 grs. piñones
100 grs. nueces troceadas
1 bolsa espinacas frescas
100 grs. ciruelas pasas sin hueso
100 grs. jamón serrano cortado en dados
4 + 1 huevos
2 láminas de hojaldre fresco
200 grs. queso brie
Pimienta, sal, aceite

Procedimiento:
Encender el horno a 180º.
Cocer las espinacas en agua (poca) hirviendo y con sal unos 5 minutos. Dejar escurrir bién y reservar.
Cortar las cebollas en tiras finas y pocharlas hasta que estén tiernas. Agregar los piñones y las nueces bien troceadas, remover unos minutos y añadir las espinacas bien escurridas. Saltear unos 5 minutos, añadir las ciruelas troceadas y el jamón. Dejar en fuego lento 5 minutos y reservar para que temple un poco.
En un cuenco, batir 4 huevos, añadir a la mezcla anterior, salpimentar y mezclar bien.
Cubrir el interior de un molde redondo (he usado uno de pirex de 26 cms. de diámetro y unos 6 de fondo) con una lámina de hojaldre dejando el papel que lleva, recortando bien los bordes que sobren del papel. Pinchar el hojaldre varias veces con un tenedor.
Verted la mezcla del cuenco. Por encima, poner el queso brie en trocitos.
Tapar con la otra lámina de hojaldre (esta vez quitar el papel).
Unir los bordes del hojaldre hacia el interior y retorciéndolo sobre sí mismo.
Batir un huevo y pintar la superficie el hojaldre.
Hacer un agujero en el centro y meter un papel o cartón en forma de tubo (he usado el que viene en el hojaldre).
Hornear 45 minutos a 180º.

Servir templado.
Si os sobra, admite congelación. |
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PECHUGAS DE POLLO CON GARBANZOS |
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Esta receta ha sido todo un descubrimiento. Se puede tomar caliente, templada, fría (pero no demasiado), así que sirve para todas las épocas del año. La tenía copiada hace tiempo y no se quién es el autor/a, a quien se la agradezco, aunque la he "tuneado" un poco, que esto me gusta mucho.

También sirve para una urgencia si tenéis un "fondo" de despensa: garbanzos ya cocidos, pollo congelado, etc.
Las cantidades son para 4 personas. Si sois más, aumentáis las cantidades y no problem, además como admite congelación, lo que sobra puede guardarse para otra ocasión.
Se puede utilizar cualquier parte del pollo. Yo he preferido las pechugas (enteras, no fileteadas) porque así me evito quitar pieles, huesecitos, grasa y demás.
También se puede dejar hecha el día anterior y a la hora de servir, preparar la especie de vinagreta que lleva.

Necesitamos para 4 personas
250 grs. de garbanzos cocidos
200 grs. de pechuga de pollo cocida
2 tomates grande y maduros
1 vaso de vino blanco
2 ó 3 hojas de laurel
2 cebolleta
1 diente de ajo
1 cucharadita de comino
Cebollino fresco
1 bote de vinagreta ya preparada
Aceite de oliva, pimienta molida, sal, perejil fresco, 1 poco de colorante.

Preparación:
Si los garbanzos son de frasco, escurrirlos y enjuagarlos. Si no, dejarlos la noche anterior con agua y cocerlos con una hoja de laurel y una pastilla de caldo y una vez hechos escurrirlos bien.
La pechuga se cuece con el vino blanco, el laurel, un poco de sal y una pizca de colorante para que le de color. Luego se corta en tiras y quitamos algún resto de grasa o músculo que tenga.
Pelar y picar la cebolleta muy fina.
Pelar y despepitar y rallar el tomate. Majarlo en mortero junto con el ajo pelado y abundante perejil fresco.
Añadir el comino, la cebolleta, el bote de vinagreta, mezclar bien, añadir unas cucharadas de aceite de oliva y comprobar el punto de sazón y corregir si hace falta y poner en un cuenco.
En una fuente poner los garbanzos, el pollo y espolvorear con el cebobollino cortado.
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Carillas
No tenía ni idea de esta legumbre hasta que la comí en casa de una amiga hace cosa de un año más o menos. Desde entonces me encanta hacerlas. Son suaves y no tan fuertes como las alubias o judías, que no me gustan nada.
Las carillas tienen varias denominaciones según las regiones: chícheres, niños con carita y alguna más que no recuerdo.
El grano de la carilla es pequeño y de color blanco cremoso, con una línea negra y un sabor característico. Son las judías que comían los griegos y romanos, por lo que en España ya existían antes del descubrimiento de América.
En Arenas de S.Pedro (Avila) las cultivan siendo muy preciadas por todos los arenenses. Suelen hacerlas viudas, que consiste en cocerlas con agua y sal y luego añadir un sofrito de cebolla y ajo. Están buenísimas así, sin más.
En el caso de hoy las he hecho un poco más “complicadas” y han salido de escándalo.
Como siempre, el sofrito lo hice el día anterior. También dí un hervor a las espinacas, tiro el agua y las escurro bien, porque nunca me gusta el sabor que da cuando se echan crudas a los guisos.

Haciendo el sofrito
Necesitamos:
500 gr. de alubias carillas
1 bolsa de de espinacas frescas (unos 300 grs.)
2 puerros
1 cebolla dulce, de las blancas
2 ó 3 zanahorias
2 ó 3 ñoras
2 diente de ajo
2 hojas de laurel
Aceite de oliva, sal, pimienta blanca
2 ó 3 patatas no muy grandes (opcional)
Preparación:
Poner las carillas en remojo (agua a temperatura ambiente) el día anterior, junto con las ñoras.

Escaldar las espinacas y dejar escurrir.
Pochar la cebolla bien cortadita. Añadir el puerro picado, la zanahoria pelada y en rodajas finas, las ñoras escurridas y en trozos y el laurel. Salpimentar y dejar pochar hasta que todas las verduras estén hechas o “al dente”. Añadir las espinacas bien escurridas.
Escurrir las carillas, ponerlas en una olla y añadir el sofrito. Mezclar bien con una cuchara de madera.
Limpiar bien las patatas (nunca las pelo), cortarlas en trozos y añadir.
Cubrir de agua la cazuela y cocer no muy fuerte durante una hora más o menos.
Buenísimas¡¡
Admite congelación:
NB: En la olla a presión son unos 15 minutos, pero yo prefiero hacerlas al fuego.
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