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Cualquier
ave, rellena, es un plato típico de Navidad. Yo la hago todos los años,
para mi aburrimiento, y siempre digo que será el último. Luego llega
el momento y me da reparo no seguir la tradición que, además, en mi
casa no me lo permitirían.
Cada año
varío: pollo, pularda, pavo, pavita, pero el relleno y el procedimiento
siempre es el mismo.
{mosimage}En la foto vemos al Presidente de todos los Presidentes “indultando”
a un pavo. Es tradición en los Estados Unidos. Y me callo cualquier
comentario sobre el personaje, que estamos en Navidad. Sigamos con el
pavo.
Es un animal
originario de Norteamérica y los hay salvajes y domésticos. Estos
últimos, que son el objeto de nuestra receta, se crían y engordan
para el consumo y no pueden volar. La pavita, obviamente, es la hembra
del pavo y es más pequeña y tierna.
Este año
éramos 20 a la mesa, así que preparé dos pavitas rellenas. Lo que
sobre, está más bueno aún, si cabe, al día siguiente. Además, admite
congelación.
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