LECHE FRITA

 

Leche frita casera

La “leche frita” es un postre propio de la cocina casera tradicional de España, y eso hace a que tenga distintas variantes según la zona. Su origen parece estar en los antiguos conventos, en la época en la que no existía la electricidad,  como una forma de utilizarla y que no se estropeara.

Sea como sea, aunque es perfecta tomarla templada, ahora en verano puede tomarse fría, lo que constituye, como postre, un buen fin de comida.

 

Necesitamos:

8 yemas de huevo

250 grs. harina

125 grs. azúcar

1 litro de leche

1 rama de canela

La piel de un limón

1 cucharada  sopera de vainilla líquida

100 grs.  de maicena

Batir en un cuenco las yemas de huevo, la harina, la maicena, la vainilla líquida y el azúcar.  Integrar bien y reservar

Hervir la leche con la canela y la piel de limón. Templar un poco. Añadir las yemas batidas con la harina y el azúcar, mezclar bien y llevar otra vez al fuego y cocer, sin dejar de remover, hasta que la leche espese bien.

Retirar la canela y la piel de limón y verter en un molde rectangular y dejar que enfríe. Yo la suelo dejar en el frigorífico hasta el día siguiente


Para el rebozo:

200 grs. harina

2 huevos batidos

2 cucharadas de azúcar glass

2 cucharadas de canela en polvo

Aceite de oliva

Ir cortando la leche del molde en cuadraditos   o rectángulos de unos 3-5cm y un espesor de 1-2cm. Más o menos, vaya, no hay que utilizar una regla.

Rebozar en harina y  huevo batido (por este orden) y freir en aceite caliente por los dos lados. Cuando estén los cuadraditos dorados poner en papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.

Finalmente, colocar la leche frita en una fuente y espolvorear con el azúcar glass y la canela en polvo.

Según dicen los expertos es un postre dulce y sabroso, con un aporte calórico bastante bajo para su condición de “dulce”, ya que ronda las 200 kcal por cada porción de 100gr.