TARTALETA DE TOMATE FRESCO

 

Me encantan las quiches y casi todas las “tartas saladas”, aunque engordan un poquito, aynsssss. Son fáciles de preparar, baratas, vistosas y a casi todo el mundo les encanta. Y, como siempre y es uno de mis pilares cocineriles, se pueden preparar con antelación y hornear cuando toquen. También, en crudo, admiten congelación.

Esta receta la he cogido de aquí, e inmediatamente me he puesto a la tarea. Porque a ver ¿quién no tiene en su “fondo de despensa” hojaldre, queso de cabra y tomates? ¿eh?. Pues eso.

He hecho la receta casi tal cual. El cambio más “importante” es añadir un poco de azúcar a los tomates. Lo hago siempre, incluso en las ensaladas porque si no los noto un poco ácidos, sabor que no me gusta nada de nada.

 

 

 

Necesitamos:

1 lámina de masa quebrada u hojaldre

500 g de tomates rojos maduros

2 cebollas medianas

3 dientes de ajo

150 g de queso de cabra

100 g de piñones

100 ml de aceite de oliva

1 manojo de albahaca

1 cucharada de orégano seco en polvo,  pimienta blanca, sal, azúcar

 

Elaboración

Estirar la masa quebrada u hojaldre con la ayuda de un rodillo sobre una superficie enharinada. Forrar con la misma un molde cuadrado o rectangular.

Pinchar el fondo con un tenedor varias veces, cubrir con papel de aluminio presionándolo bien y  hornear 10 minutos a 220º. Dejar templar.

Lavar los tomates y cortarlos en rodajas más bien finas. Espolvorear con un poco de azúcar.

Pelar las cebollas y picarlas. Calentar 50 ml de aceite en una sartén y rehogar la cebolla sin dejar que llegue a coger color. Escurrirla y reservar.

Triturar los dientes de ajo pelados junto con los piñones y la albahaca con la batidora. Ir agregando el aceite poco a poco hasta obtener una crema untuosa.

Cubrir la tartaleta con el queso de cabra troceado, encima poner los tomates, salpimentar y rociar con la salsa. Hornear 20 minutos a 200 °C.

Desmoldar y espolvorear con orégano por encima. Servir Templada.

Admite congelación.